Cuando abandonamos la tierra movediza del temor, ineludiblemente avanzamos hacia un logro. (parrafo del libro Aparentemente Precavido.)
El temor ha sido desde los albores de
la humanidad, el elemento de reacción ante lo desconocido y se alimenta de
nuestros pensamientos fatalistas y de temor al futuro.
La creencia de que lo malo está al
acecho y que nos irá mal en lo que emprendamos, o que terminaremos en
bancarrota son algunos de los miedos que detienen y paralizan.
Una vez entramos en temor, quedamos reducidos
en espacio, porque la tendencia natural ante el
miedo es escondernos, encerrarnos en nuestros temores.
Quizá seas un nuevo emprendedor que estás
en camino a desarrollar una idea, pero pensamientos de temor te detienen. La
clave está en cambiar la manera de pensar, porque lo que está en nuestros
pensamientos se manifiesta en nuestras acciones.
Nuestros pensamientos pueden ser
dirigidos y no tenemos que convertirnos en sus víctimas. Debemos tomar el
control de ellos para dirigirlos.
En lugar de mantenernos en el pantano
de pensamientos que nos paralizan, debemos suplantarnos por otros que nos
impulsen.
Para ello debemos tener cuidado de lo
que vemos y oímos, porque influyen sobre nuestra manera de pensar.
Aplica la disciplina del buen pensar; dirige tus pensamiento a todo lo que sea honesto, inspirador, todo lo que tenga
la virtud de llevarte al logro de tus sueños.
Saludos
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