Nadie en la sala podía dar crédito a lo
que habían oído (párrafo del capítulo la fiesta, del libro Aparentemente Precavido, disponible
en amazon.com y sus filiales)
Hay un dicho popular que reza:
" Si vas a
decir lo que piensas, piensa bien lo que vas a decir."
Un emprendedor debe destacarse entre los
demás por ser una persona responsable, de trato serio y que cumple sus
acuerdos. Sus palabras no deben ser la
de un astuto embaucador, ni la de
alguien que habla de manera irresponsable y manipuladora con el fin de
conseguir cualquier beneficio para su empresa o proyecto.
Una de las cosas que le evitará multitud
de problemas es controlar lo que dice.
Sus palabras deben ser certeras, puntuales y asertivas. Firmes como un documento, si lo hemos dicho, hagámoslo. El doble discurso
de decir una cosa y hacer otra es una mala publicidad para cualquier empresa o
proyecto.
No seamos de los que se comprometen con facilidad
sino hay la voluntad de cumplir. Si realmente no se puede
cumplir con algo, es mejor que la persona
lo sepa desde el inicio, no debiéramos darle vueltas al asunto. Con un me
gustaría, pero no puedo, resolvemos el asunto de una vez.
Este dicho popular puede ser aplicable a
nuestra manera de hablar a la hora de presentar
informes, proponer ideas, expresar opiniones sobre asuntos de envergadura en la
que nuestra opinión cuenta, o sencillamente en las diferentes reuniones en que
participamos.
También
se constituye en guía en relación a la forma como presentamos nuestro proyecto.
Por ejemplo, si estas empezando con algo pequeño, en lugar de ¨venderlo¨ como
un proyectico, un negocito, o una empresita, la manera bien pensada sería: Un
proyecto, negocio, o empresa en crecimiento. No produce el mismo el efecto oír alguien hablar que tiene una empresita
que oírle decir que tiene una empresa en crecimiento, no se a ti, pero a mí, me da más confianza la
segunda manera de presentarla.
Igualmente en el trato con los demás nuestras
palabras deberían estar adornadas con una gracia especial, sobre todo a la hora
de confrontar. Como bien sabes, cuando estamos enojados decimos cosas que después
lamentamos haberlas expresado.
Nuestras palabras tienen profundos efectos y no deberían ser dichas a la
ligera, pueden ser lazos que nos atan.
Si has empeñado la palabra y no puedes cumplir, has algo pronto para liberarte
Saludos
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