−Seguro tienes muchos requisitos para ello, le había replicado Afél.
−Requisitos siempre habrá, ellos son los que te
garantizan que tu esfuerzo sea direccionado al destino
esperado. (Conversación entre dos
personajes del libro Aparentemente Precavido)
Todos en la vida terminaremos en un lugar, pero
¿sabías que tú puedes decidir donde quieres terminar?.
De aquí a cinco años ¿habrás avanzado, o seguirás
igual? Te has preguntado, ¿donde estarás
dentro de quince años? Para saberlo necesitas un sueño, una imagen mental clara
del futuro; lo cual no se refiere a cómo eres, sino a cómo puedes llegar a ser,
a eso se le denomina visión.Es una función de la mente, del corazón.
Se dice que la persona más pobre del mundo es
la que no tiene un sueño, una visión.
Las
grandes hazañas que han impactado a la humanidad, han sido el resultado
de tener un sueño, de ser visionario.
El tener una visión, ese sueño, es la clave para
mantener el esfuerzo direccionado y es el estimulo para la disciplina personal
y corporativa.
Ya hemos mencionado en reflexiones anteriores, la
necesidad de saber qué es lo que queremos lograr, qué es lo que nos apasiona,
para dirigir todo tipo de recursos en esa dirección, sacándoles el mayor
provecho, y no disgregarlos en cosas generales.
Cuando seguimos un sueño, no todo parece claro al
principio, no obstante cada paso que damos en esa dirección, despeja más el
camino que transitamos y nos acerca mas y mas a la meta.
Esfuerzo direccionado es el producto de tener un
sueño definido y claro de lo que nos proponemos lograr.
Recuerda, no tienes una ilusión, tienes una
visión; posees un sueño. Ve siempre en esa dirección.
Saludos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu participación es importante